Dublín

GRAVITY

La capital de Irlanda es una ciudad moderna pero de edificios clásicos, de casitas bajas con entradas  valladas, pequeñas escalinatas y puertas de colores; es, simplemente, encantadora. Se encuentra al este de la isla, bañada por el río Liffey, y aún mantiene en sus calles el estilo “british”, de los que tanto le costó deshacerse en la historia.  Fue fundada por los vikingos y estuvo sometida a la monarquía inglesa hasta el siglo XX, cuando Irlanda se dividió y adquirió su independencia. A partir de ese momento, Dublín no es sólo la ciudad más importante y poblada de la República de Irlanda sino también su capital.

Irlanda nos encantó, es un país muy verde y con unos parajes idílicos, que bien merecen que alquiléis un coche y los recorráis. Los acantilados de Moher, Galway o Cork son algunos de los enclaves que os recomendamos si tenéis días para salir de Dublín. Si, por el contrario, vais con el tiempo justo u os habéis escapado tan sólo un par de días, os vamos a enumerar todos los “imprescindibles” de la capital irlandesa. Antes de nada, os decimos que Dublín es una ciudad que no tiene muchos monumentos (es decir, no es como Roma o Berlín) y que es pequeña, por lo que podéis visitarla andando y verla por completo en un fin de semana. Ahora bien, es una ciudad un poquito cara, cada iglesia a la que vayáis o cada pinta que os toméis os costará un riñón. Pero amigos, esto es lo que implica viajar y no os debe echar atrás. También os recordamos que si sois estudiantes y lleváis el carnet universitario tendréis descuentos en todos los lados, incluso en un restaurante nos lo hicieron, así que apuntaros el truco que os podéis ahorrar mucho.

Como ya sabéis, este es un blog de viajes en familia y, por supuesto, este lo hemos hecho con Hugo y su carrito (que ya pesa un poco y no podemos portear). Dublín no tiene demasiadas barreras arquitectónicas para pasear con carros de bebé, pero distinto es el interior de los restaurantes, tiendas, museos y algunos hoteles, pues siguen siendo antiguos y hay que subir al peque a pulso (EN LA MAYORÍA NO HAY ASCENSOR). Sin embargo, como viajar con niños mola mucho, estás cosas al final se terminan olvidando.

Desde España tenéis multitud de aerolíneas que viajan a Dublín, como Iberia Express, AirLingus, etc. Aunque si sois muy avispados, por menos de 50 euros os plantáis en Irlanda con Ryanair. El aeropuerto es muy chiquitito y sólo tiene dos terminales, por lo que no hay pérdida. Una vez estéis allí, podéis llegar hasta el centro en autobús. Los autobuses de línea dublineses son baratos pero tardan mucho, por lo que os recomendamos los de las empresas Airlink o Aircoah. La diferencia de precio entre una y otra es ridícula, así que en lo que realmente debéis fijaros es en el trayecto que realizan. Los buses de Aircoah tienen WIFI y asientos acolchados, mientras que los de Airlink son los tradicionales de dos plantas. Nosotros cogimos el 757 de Airlink porque Hugo quería montarse en la planta superior y nos dejaba a escasos metros del hotel. Y ahora sí, vamos a contaros qué hicimos durante dos días y medio en Dublín para que no te pierdas lo mejor que ofrece la ciudad.

1.- GUINNESS STOREHOUSE

La cerveza más famosa de Irlanda, aquella que le ha puesto en el mapa por ser la “negra” más importante y consumida del mundo. En Dublín tenéis la fábrica y no podéis marcharos sin visitarla y conocer su historia de mas de 250 años. La entrada es bastante cara, 25 euros por adulto, e incluye degustación de una pinta de Guinness en el Gravity Bar. Esto es lo mejor del museo, que en sí mismo no tiene gran relevancia pues no deja de ser una cerveza. El bar se encuentra en la última planta, con sofás para relajarse y cristaleras para admirar las vistas de toda la ciudad. Si vais con niños, os recomendamos subir también a la planta de “Publicidad”, donde se lo pasarán en grande tocando la famosa arpa irlandesa o haciéndose fotos en los más populares anuncios de Guinness.

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2.- CATEDRAL DE SAN PATRICIO

Fue fundada por el santo nacional, San Patricio, y, es de origen gótico (está reconstruida). Cuentan que su pozo era donde San Patricio convertía a los ciudadanos al cristianismo. Esta iglesia anglicana es una de las más importantes de la ciudad y del país. Se puede visitar por 6 euros y unos 5 si tenéis acceso a la entrada reducida. En su interior, no os perdáis la puerta capitular, que posee un agujero “histórico”. Cuenta la leyenda que dentro de “San Patricio” se firmó la paz entre el conde Ormond y el conde Kildare, eternos rivales. El primero de ellos, se refugió dentro de la iglesia durante la lucha. El segundo, ante la imposibilidad de hacerse con él, propuso un pacto de paz. Como Ormond no se fiaba de su adversario, decidió no abrir la puerta. Esto obligó a Kildare a hacer ese famoso agujero en la madera, por el cual metió la mano y se la estrechó en forma de rubrica por la paz.

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3.- SAN AUDOEN, DUBLINIA Y CHRIST CHURCH CATHEDRAL

Estas 3 conforman la parte religiosa del área medieval de Dublín. San Audoen  posee la única puerta de entrada a la ciudad que aún se conserva y al atravesarla se encuentran sus dos iglesias, una protestante y otra cristiana. A su lado está el edificio Dublinia, dedicado a la historia de la ciudad desde la época vikinga (nos dijeron que era un poco rollo y dado que el precio es elevado, no visitamos la exposición). Dublinia y Christ Church están unidas por el puente de San Miguel. La Catedral es un elemento importante de la ciudad. No os deberíais perder su cripta y los escabrosos secretos que se guardan dentro del templo, como el corazón de San Lorenzo O´Toole.

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4.- EL CASTILLO

Es un símbolo de la ciudad, fue residencia de la monarquía y altas esferas británicas, convirtiéndose así en el edificio mas tenebroso en la lucha por la independencia del país. En él estuvieron prisioneros los nacionalistas irlandeses. Cruzando el patio, encontraréis los State Apartments. El Castillo se puede visitar, igual que los jardines que le rodean y la Chester Beatty Library.

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5.- CITY HALL, PUENTE HA´PENNY Y O´CONNELL

Muy cerca del castillo de la ciudad se encuentra el ayuntamiento (City Hall). Un edificio de origen neoclásico, construido en 1779 y que se puede visitar por unos 4 euros. Si seguís el camino hacia el Liffey, encontraréis el marchoso barrio de Temple Bar (del que hablaremos luego) y el puente Ha´Penny, una construcción de hierro blanco con ornamentos y farolillos. Sin cruzar la orilla, llegaréis al puente principal de la ciudad, O´Connell Bridge, que une las dos orillas. Gracias a él se extiende la calle principal de Dublín. Una calle llena de tiendas y restaurantes, presidida por la estatua a O´Connell en el extremo del Liffey, y por una antorcha de bronce de casi 20 metros en el extremo norte. Justo ahí, al inicio de la calle más ancha del país, debéis buscar la estatua en honor a James Joyce, el irlandés que puso a Dublín en el mapa literario.

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6.- TEMPLE BAR

Es la zona con más marcha de la ciudad. Una zona en la que se respira juventud, graffitys, música callejera, arte y pubs. Antiguamente era una calle donde se levantaban algunos monasterios y hoy en día destaca por la libertad y el color. Merece la pena pasear por sus aceras, comer/ tomar algo en algunos de sus pubs clásicos y disfrutar del ambiente dublinés.

temple bar temple graffity

7.- TRINITY COLLEGE Y MOLLY MALONE

Es la universidad más importante y con mas solera de Irlanda. Se construyó en 1592 por la reina Isabel I para evitar que los irlandeses se tuvieran que trasladar a estudiar a otras universidades católicas de fuera del país. Sólo se permitía el acceso de estudiantes protestantes y no fue hasta finales del siglo XVIII cuando los católicos entraron a sus aulas. Al cruzar el patio principal, os rodearán varios edificios y la estatua de George Salmon, el Provost del Trinity. La mayoría de los enclaves que os rodean no tienen interés turístico, excepto la  la biblioteca. Os impresionará la sala Long Room, en la que hay mas de 250000 libros de diferentes épocas almacenados en estanterías de madera antigua con mucho encanto. Sin embargo, la joya de la corona es el libro de Kells, un manuscrito de los Cuatro Evangelios del siglo I. Es una visita única, puesto que los encargados de la exposición de dicho ejemplar, cambian la página expuesta cada día. Vayas las veces que vayas a Dublín nunca leerás el mismo texto ni verás la misma ilustración.

Una vez terminéis la visita podéis salir del mundo universitario y callejear hasta la estatua de Molly Malone, la figura más popular de Dublín. Esta guapa y conocida mujer no era más que una pescadera que vendía por las calles de la ciudad, pero su fama alcanzó tal nivel que incluso hay canciones del folclore que la incluyen en sus letras y la convirtieron en un icono.

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8.- ST. STEPHEN´S GREEN

Es uno de los parques más importantes de Dublín, muy cerca de la calle Grafton (una calle muy comercial y concurrida). Es ideal si viajáis con niños, puesto que además de que es idílico y muy verde, hay un pequeño lago con patos y gaviotas y un parque infantil justo en la orilla. Merece la pena que deis una vuelta por él y si el tiempo acompaña, descanséis en sus zonas verdes.

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*COSTE DEL VIAJE

Nosotros fuimos un total de 3 días, por lo que sólo pernoctamos 2 noches y lo hicimos en un hostel. Las fechas que elegimos eran “malas” porque coincidían con un partido oficial de la selección irlandesa de fútbol y la ciudad estaba llena de aficionados daneses (el rival). Lo digo para que calculéis que los precios en los hoteles y vuelos los podréis encontrar un poco más baratos si vais en un mes en los que no haya ningún evento. Bien es cierto, que esto hizo que hubiera mucho movimiento en las calles, que viviéramos el partido como un dublinés más, con la tensión y el ambiente en un típico pub de la ciudad. Un encanto especial, vamos.

A continuación os detallamos el coste del viaje, que en total fueron unos 460 euros por 3 días y para 3 personas.

  • Vuelos i/v: 58 euros por persona (el niño ya paga billete)
  • Hostel (con desayuno): 140 euros (2 noches)
  • Transporte: 20 euros (3 personas)
  • Entradas culturales: 55 euros (3 personas)
  • Comidas: 80 euros (3 personas)