El año del gallo chino en Madrid

ESCRITURACHINA

Aunque sigas escribiendo mal la fecha a diario, ya no estamos en 2016. El año nuevo llegó para la mayoría de nosotros hace más de un mes, pero no para todos. Para la comunidad china de Usera (Madrid) no lo ha hecho hasta hace unos 15 días y como a nosotros nos gusta mucho una buena fiesta y, sobretodo, nos encanta curiosear sobre cómo hacen las cosas por otras partes del mundo, allá que fuimos a celebrarlo.

Comienza el año del gallo rojo, el gallo de fuego en la cultura china, y las calles de Usera se vistieron a juego para celebrarlo. La verdad es que no estamos muy puestos en el horóscopo y calendario chino (se rigen por el calendario lunar), pero era imposible no enterarse del animal que correspondía a este año.  En la carpa que se levantó en la plaza de la biblioteca varios voluntarios nos entregaron crestas de gallos para que nos pusiéramos en situación y nos invitaron a sellar un pasaporte muy especial en cada una de nuestras paradas de la ruta (luego os hablamos de él).

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En el interior de la carpa nos esperaba la tradición, la gastronomía, el arte y la escritura. Pequeños comerciantes trabajaban acompañados por la música y el baile que salía del escenario. Los maestros de ceremonia presentaban las actuaciones en chino y castellano, entre ellas, un grupo de niñas del barrio que cantaron lo que debe ser “La Barbacoa” de allí, una canción del verano que perdura todo el año e imposible de olvidar en el país oriental. La música estuvo tan alta que Hugo les hizo la competencia con un llanto desgarrador. Sin embargo, nos quedamos alucinados por este precioso baile con el que nos deleitaron durante la mañana.

Ya en la calle, Usera se vistió de farolillos rojos. El sábado 28 de enero tuvo lugar el pasacalles, con un sinfín de dragones surcando las calles del distrito, y el domingo fue nuestro gran momento, el momento de estrenar el “tapaporte”. Cómo os hemos dicho, en la carpa de las fiestas, nos dieron un pasaporte gastronómico a cada uno en el que venían unos cuantos restaurantes y tiendas del barrio. La ruta te guiaba por las calles principales de Usera y en cada local te daban una tapa gratis, sin necesidad de consumir, y te sellaban la página correspondiente a tu pasaporte. La experiencia fue peculiar. Probamos un té de pomelo que estaba buenísimo, una “croqueta” de pulpo, un plato de algas y unas chocolatinas de vainilla y fresa que estaban para repetir. Sin embargo, algunos de los locales estaban desbordados y cuando llegamos tan sólo nos  quisieron sellar el pasaporte. Aún así, fue un fin de semana diferente y divertido. Si alguno de vosotros queréis vivir la experiencia y estáis por Madrid, mañana sábado vuelve a haber celebraciones del año nuevo chino en Plaza de España (centro de Madrid). ¡Zài jiàn!

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