El Madrid más tenebroso en una tarde fría y oscura

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Hace una semana nos tocaron dos entradas oscuras y terroríficas. El sábado teníamos plan y esta vez sin Hugo, ahora entenderéis por qué. Las conseguimos a través de la página Madrid Low Cost, una página dedicada a los free tours (solidarios) por la ciudad de Madrid. Tienen decenas de ellos de diferentes temáticas y entre estos, uno muy especial: “Tour del Madrid negro, leyendas, fantasmas y asesinatos”.

Pues ahí que nos fuimos, a las 16h quedamos en la fachada del ayuntamiento con el guía que nos metería el miedo en el cuerpo para mínimo todo el fin de semana. Nunca había hecho un free tour en mi propia ciudad, ni tampoco lo había hecho de 4 horas de duración. Un ameno paseo por el centro que comenzó en la Plaza de Cibeles, continuó por la Plaza del Rey, la iglesia de San José y la Plaza de Santa Ana, entre otras paradas. Las leyendas y los asesinatos que sucedieron en el Madrid de entre el siglo XV y la Guerra Civil hicieron que sin darnos cuenta, llegase el ecuador del tour y con él, la caída del sol. El reencuentro con el grupo fue en Sol y todo el paseo se tornó de sombras y horrores. Las leyendas dejaron paso a los hechos, a la actualidad y las pruebas, por lo que el miedo empezó a calar.

De las leyenda y fantasmas que se pasean por los museos Reina Sofía y Antropológico (este último, ya de por sí bastante histrionico), los asesinatos por venganza al adulterio, los asesinatos injustos durante la Inquisición, los amores extramatrimoniales de Felipe II u otros con fantasmas del pasado que llevaron a la exaltación religiosa, fueron algunas de las historias que escuchamos en la primera mitad del tour. Pero como os digo, estas no fueron nada extravagantes si las comparamos con las que escuchamos en la última etapa del paseo. En plena Plaza Mayor nos presentaron al “matamendigos”, quién profanaba las tumbas del cementerio de La Almudena (el segundo más grande de Europa) para satisfacer sus necesidades sexuales y mataba a los “sin techo” que encontraba tras tener una visión divina. También aprendimos el origen macabro del dicho “salvados por la campana”, que proviene  de la cantidad de vivos enterrados como muertos. ¿Queréis que os contemos su origen? Cuenta la leyenda que una dama de la alta nobleza sufría catalepsia. Su marido, quien la cuidaba, tuvo que marchar de viaje y dejó al cargo de ella al servicio que tenían en la casa. Uno de los días, la dama tuvo un ataque y quedó inmóvil durante varias horas, algo que hizo que los trabajadores la diesen por muerta y decidieran enterrarla en un monasterio  cercano a la Plaza del reloj de Madrid. Las monjas que habitaban en él empezaron a escuchar gritos y voces, pero ante la creencia divina de que era el alma, que ante la imposibilidad de subir al cielo, era el que se quejaba; las monjas decidieron rezarla hasta que los gritos cesaron. Cuando el noble regresó de su viaje y supo de la muerte de su esposa, hizo desenterrar el cuerpo y descubrió que los gritos no los profirió el alma, sino su mujer. El ataúd estaba lleno de arañazos y desesperación. Había sido enterrada viva. Desde entonces, se empezaron a atar a las muñecas de los muertos pequeños hilos atados a una campana colgada de la madera del ataúd. Si sonaba, era orden abrirlo y mirar que estaba ocurriendo dentro.

Tras superar las paradas de Sol, la Plaza Mayor y la de Santa Ana (que también tiene una historia delicada), empezamos a bajar hacía la Plaza de la Villa y el Palacio Real. Estas dos últimas paradas  fueron las más terroríficas. El guía nos contó una historia real, contrastada con un informe policial sobre las apariciones de fantasmas que aterraron a una familia entera y provocaron la muerte de una de las hijas. Como no me apetece recordarlo porque aún se me ponen los pelos de punta, prefiero no hacerlo. Como curiosidad, si os narraré, que fue el sábado cuando descubrí que si conseguimos una vista aérea de Madrid, descubriremos que el Palacio de la ópera tiene una estructura con forma de ataúd.

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A las ocho de la tarde, con el cuerpo destemplado por el frío y el miedo terminamos la visita más terrorífica que he hecho jamás. Como veréis no hemos querido regodearnos en los asesinatos ni el misterio que esconde la ciudad, para evitar que los miedosos se acuerden esta noche de nuestra familia o eviten pasear por las calles más emblemáticas de Madrid; pero si sois aficionados a estos temas paranormales, terroríficos y horribles o simplemente escépticos, os recomendamos que os apuntéis en la web y acudáis a hacer el free tour. Yo que soy bastante miedica debo decir que no lo volvería hacer, pero que el guía fue tan ameno amable que seguramente me apunte a alguno de los que organiza sobre historia y curiosidades que hacen cada fin de semana.