El secreto del Puente Vecchio

_20180320_122115
Esta semana pasada hemos estado muy italianos. En las redes os colgamos algunas curiosidades y datos sobre la historia de nuestros vecinos mediterráneos como el Idus de Marzo, que corresponde al día 15 de marzo. Una jornada que en la Antigua Roma era de celebración y buena suerte. En general los días 15 de algunos meses del año traían estás buenas noticias para ellos, pero justo era a mediados de marzo cuando se celebraba el inicio del año en el calendario.
Tras el cambio al calendario Juliano y el asesinato de Julio César en el 44 antes de Cristo, la fecha dejó de tener la importancia que ostentaba. Hoy en día, esta se recuerda por ser el momento más relevante en la historia de la Antigua Roma, el día que se dejó de pensar en ella como una república y se alzó a ser el gran Imperio que fue. Sin embargo,  este post no trata  de historia antigua sino de un monumento emblemático.
Florencia es sino la que más, una de las ciudades más bellas de toda Italia (en nuestra humilde opinión). Tiene un montón de enclaves que la convierten, a pesar de no ser muy extensa, en una de las urbes italianas que merecen una visita. El palacio Vecchio, el Pitti, el Medicci, la galería de los Uffizi, la iglesia de Santa María y la obra por excelencia más fotografiada, el famoso David de Miguel Ángel, son algunos de los puntos imprescindibles de una escapada. Nosotros vamos a hablaros de uno de ellos en concreto, uno que aún no hemos nombrado, no por menos importante, sino porque en cuanto lo hagamos, seguro que os viene su imagen a la mente: el puente Vecchio. Es el puente más famoso de la ciudad que permite cruzar el Arno en un ambiente comercial y espectacular.
Si lo observáis con distancia, veréis que está repleto de casas y locales de vivos colores que cuelgan sobre el río. Datan del siglo XV, cuando algunos carniceros y comerciantes empezaron a usarlas para vender sus productos. Eran un lugar perfecto para ellos, pues usaban el río para deshacerse de los desperdicios de la carne y el pescado cuando les limpiaban las piezas a sus clientes. Sin embargo, no es un mercado tradicional lo que se ve ahora, pues en el siglo XVI, se prohibieron estos locales por su mal olor, dando paso a las joyerías que hay ahora.
Si pasas por él, te darás cuenta que está techado, ¿qué raro, verdad? Sí, lo es, pero tiene una explicación. Cosimo de Medici mandó construir un pasillo privado que le permitiese cruzar el río sin tener que mezclarse con el “pueblo”. Este trayecto era exclusivo para él y su familia, pues sólo conectaba los dos palacios principales que podéis visitar hoy en día en Florencia, el Palacio Pitti y el Palacio Vecchio. El pasillo se denominó “Corredor Vasariano” y unía, como decimos, la sede política con la residencia privada.
El “Corredor Vasariano” es visitable, aunque ha estado en reformas unos años, se prevee que se permita el acceso al público a mediados de este año. Si viajáis a Florencia, deberías hacer este paseo por las alturas, no por las vistas en sí, sino porque es un museo repleto de pinturas datadas desde el siglo XII al XX, la mayoría eran adquisiciones y donaciones de los Medici. ¿Sabíais de la existencia de esta joya escondida en las alturas? Contádnoslo todo en comentarios.